Luck, el trébol de cuatro hojas

Érase una vez un trébol de cuatro hojas llamado Luck que vivía en un jardín repleto de tréboles de tres hojas.

Ninguno de sus compañeros de jardín quería jugar con él, lo despreciaban por tener una hoja más. Sin embargo, Luck era muy feliz pues para él su cuarta hoja no era un defecto sino una virtud. Cuando llovía, le servía como refugio para no mojarse los pies. Además, todo el agua se acumulaba en ella y cuando tenía sed, simplemente debía moverla para que el agua cayera y así poder beber. Los demás lo consideraban diferente pero él se creía único. Esta actitud de Luck lo hacía optimista pues donde todos veían problemas, él veía soluciones. Siempre estaba sonriendo y mostraba su cuarta hoja con orgullo.

Un día, la dueña del jardín, que paseaba diariamente por allí, se fijó en él. Se agachó y observó durante unos minutos su cuarta hoja. Luck sonreía mientras el resto del jardín le miraba fijamente, la mayoría pensaban que la dueña lo arrancaría de la tierra pero, en lugar de arrancarlo, lo acarició. Después se levantó y se marchó.

– Tranquilos chicos, seguro que ha ido a llamar a sus amigos para que vengan a observarme, ¡soy único! —dijo Luck.

El resto de tréboles comenzaron a cuchichear:

– Ya lo ha visto. Ahora lo arrancará —decía uno.
– Él estropea la belleza del jardín —contestaba otro.
– ¡Pobre Trébol! —exclamaban algunos.
– ¿Aún sigue sonriendo? —se preguntaban otros.

Al día siguiente, apareció de nuevo la dueña con una maceta minúscula en la mano.

– ¿Dónde estás? —decía.

El jardín entero miraba a Luck con pena, -¿cuál sería su destino?

– ¡Al fin te encuentro! —dijo la dueña.

Luck sonrió y movió la cuarta hoja para saludar. Estaba contento y seguro de que algo bueno le esperaba.

– Hola amigo trébol, eres precioso… —dijo la dueña del jardín.
– Hola, mi nombre es Luck y soy el único trébol de cuatro hojas del jardín —contestó Luck.
– Sí, el único que se vendrá conmigo en esta maceta.
– ¿Maceta? ¿Contigo? —preguntó Luck asustado.
– Tranquilo Luck, te cuidaré como mereces. Te regaré cada día, te mantendré calentito al sol y podrás salir al jardín con el resto de tréboles siempre que quieras. Me encargaré de que no te falte de nada —dijo la dueña muy dulcemente.
– ¿Por qué haces esto? —preguntó Luck mientras sonreía de nuevo.
– Porque planté este jardín para que crecieran tréboles de cuatro hojas y después de muchos meses, al fin he encontrado uno.

Los tréboles de tres hojas se miraron los unos a los otros asombrados.

chica cogiendo a trebol– Los seres humanos dicen que los tréboles de cuatro hojas dan suerte —prosiguió la dueña—, por eso sois tan difíciles de encontrar. ¡Sois únicos y especiales!
– Pero… entonces… ¿existen más tréboles como yo? —preguntó Luck.
– Sí, hay más como tú en el mundo pero tú eres el primero que veo. A lo mejor crece otro como tú en este jardín.
– Cuando lo encuentres, ¿también lo plantarás en una maceta? —preguntó Luck— no me gustaría que el resto de tréboles de este jardín lo hicieran sentir defectuoso.
– ¡Te lo prometo! En cuanto lo encuentre lo llevaré con nosotros —dijo la dueña mientras cogía a Luck con sus manos.

El jardín de tréboles de tres hojas se quedó en silencio. Al final, la actitud optimista de Luck había tenido su recompensa. Cuando alguien ve soluciones en los problemas y autenticidad en la diferencia logra que las cosas salgan bien. Sólo es una forma de afrontar la vida.


Si te ha gustado este cuento, síguenos en facebook!

El hogar de Drop

Érase una vez una gotita de agua llamaba Drop que admiraba las estrellas. Drop vivía con un montón de gotitas en una gran nube que viajaba por el mundo. Cada día, nuevas gotitas llegaban y se quedaban a vivir en la nube. Otras se descolgaban al encuentro de un hogar mejor. Drop había visto el […]
leer más

La sonrisa de Sofía

Érase una vez una niña llamada Sofía a quien le gustaba mucho reírse, sobre todo cuando su papá y su mamá hacían monerías para divertirla. Sofía era muy lista y ya se había dado cuenta de que cuando ella sonreía, o reía a carcajadas, los que la miraban también lo hacían. Ella reía mucho porque […]
leer más

El monstruo de pinzas afiladas

Érase una vez una piedra de color gris y forma ovalada a la que le encantaba admirar el mar. Se llamaba Códol y vivía en una playa poco frecuentada de una pequeña isla. Códol soñaba con poder bañarse en el mar, quería sentir el agua pero no podía moverse ya que no tenía patitas, así […]
leer más

4 comentarios en “Luck, el trébol de cuatro hojas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *