El Sol está enamorado

Érase un vez, un Sol amarillo muy brillante que todos los días se colgaba del cielo y pasaba horas y horas mirando a una flor de la cual estaba enamorado. Esta flor se llamaba Nastia, era un girasol precioso, con una melena de pétalos que impresionaba a cualquiera. Nastia siempre estaba en el mismo lugar, acompañada por sus dos amigas, Margarita y Tuli.

LunaCada mañana, el Sol se asomaba tímido por el cielo y, en cuanto Nastia le miraba, se quedaba quieto, sin apartar la mirada de ella hasta que su abuela la Luna venía a guardarle el sitio en el cielo para que ninguna nube se lo quitara y él pudiera cenar y dormir tranquilo.

Todos los días eran iguales para él. Su abuela la Luna le insistía para que se atreviera a declarar su amor a Nastia pero él no sabía cómo hacerlo así que se conformaba con mirarla de lejos.

El sol con la nubeUn día, el Sol conoció a Cloud, una nube muy divertida que pasaba veloz por allí.

– ¿Qué haces aquí colgado y quieto? —le preguntó Cloud al Sol.
– Estoy mirando a Nastia —respondió rápida y espontáneamente el Sol.
– ¿Quién es Nastia? —contestó Cloud. ¡Ah! ya veo… —agregó—, debe ser alguna de aquellas flores que te miran.
– Schhh, habla bajito no te vayan a oír —dijo el Sol.
– Nastia no lo sabe, Nastia no lo sabe… —repetía Cloud con tono burlón.
– ¡Claro que no! —respondió el Sol—, me conformo con mirarla…
– ¡Venga ya! —dijo Cloud— Yo puedo ayudarte a declararte… ¡Se me acaba de ocurrir una idea!
– ¿De verdad? ¿Qué idea? —preguntó el Sol intrigado.
– Sólo necesitas sorprenderle… ¿Qué te parece si pintamos entre los dos un arco de colores aquí en el cielo? Cuando lo vea se quedará asombrada, entonces podrás decirle que lo has hecho para ella y así declararle tu amor.

Sol nube y arco irisEl Sol aceptó, pidieron pinturas a su abuelita y comenzaron con la creación del arco. Una vez lo tenían preparado, Cloud le propuso al Sol que se escondiera tras ella, así Nastia se sorprendería aún más cuando lo viera aparecer bajo el arco. Sin embargo, en cuanto el Sol se escondió, Nastia bajó la cabeza y sus amigas Margarita y Tuli cerraron sus pétalos. Cloud se quedó asombrada al ver esta reacción, ¿no les había gustado el arco iris? —pensó—. Mientras, el Sol esperaba muy nervioso y, dándose cuenta de que el silencio de Cloud no era buena señal, comenzó a preguntar;

-¿Aparezco ya?, ¿por qué no me contestas?, ¿no les ha gustado?, ¡dime qué pasa! —decía el Sol cada vez más nervioso.
– Sol, amigo, creo que no les ha gustado pero si continúas escondido tras de mi nunca sabrán que lo hiciste tú. ¡Al menos lo has intentado! —dijo Cloud. Lo mejor es que te vayas a casa, mañana te recogeré pronto y te llevaré a otros planetas. Verás como hay muchas otras plantas de las que enamorarse.

El Sol hizo caso a Cloud y volvió muy triste a casa,

– ¿Qué te pasa? —le preguntó su abuelita la Luna al verle llorar.
– Nastia no me quiere —contestó—, le he pintado el cielo con un arco de colores y ni quiera ha querido mirarlo, ha agachado la cabeza.
– Eso no significa que no te quiera, tal vez no le gustan los colores, yo veo cómo te mira cada día, ¡no te quita ojo! Tienes que intentarlo de nuevo… —contestó la abuelita Luna.
– Abuelita, llevo toda mi vida admirándola… mañana conoceré nuevas plantas, tal vez a ellas también les guste yo…

A la mañana siguiente, Cloud y el Sol se fueron a recorrer planetas pero volvieron antes de lo previsto pues el Sol echaba de menos a Nastia, ninguna otra planta le enamoró como ella. Cuando llegaron a casa, la abuelita Luna corrió hacia él,

– ¿Qué pasa abuelita? —preguntó el Sol.
– No vuelvas a irte así Sol. Nastia lleva todo el día cabizbaja, ¡no ha levantado la cabeza ni un segundo! y sus amigas llevan todo el día durmiendo. Ven a verlas, ¡vamos!

Mientras el Sol corría hacia ella, Nastia levantó la cabeza y comenzó a mirarlo fijamente como hacía cada día.

– ¿Te das cuenta ahora?, sólo mira al cielo cuando te ve —dijo la abuelita.

– Nastia… hola, soy Sol, siempre estoy ahí arriba, colgado, te he observado durante mucho tiempo… ¿estás bien? —dijo el Sol con voz temblorosa.
– Hola Sol, sé quién eres, te he echado de menos hoy… tenía muchas ganas de verte, no vuelvas a irte, por favor…

El Sol sonrió y cogió la mano de Nastia mientras la abuelita Luna decía en alto:

Con paciencia y esfuerzo todo llega, te lo dije nietecito mío.


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6 comentarios en “El Sol está enamorado

  1. TIERNÍSIMO, ÉSTE Y TODOS LOS CUENTOS, CON NOVEDOSOS ENFOQUES APLICABLES A LA VIDA TERRENA. GRACIAS POR BRINDARNOS ESTA ALEGRÍA.

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